Gaudete

Mis padres siempre insistieron en la necesidad de llegar a misa a tiempo.Como padres de familia sabemos lo difícil que es salir de casa con niños pequeños.El tercer domingo de Adviento, conocido como Gaudete, que quiere decir “¡alégrense!”, se caracteriza por las vestimentas color rosa que usa el sacerdote.Este año, mi familia y yo visitábamos a nuestros compadres y mi ahijada de cinco años me preguntó si podía ir a Misa con nosotros. Sentí mucha alegría pues no es a menudo que ella nos puede acompañar. “Me encantaría,” le respondí. Mi alegría pronto se volvió en angustia cuando mi comadre le dijo a la niña que se fuera a bañar y a vestir. Sabemos lo difícil que puede ser alistar a una niña para salir. Me sentía apresurado por salir para la iglesia. Tanto así que mi ahijada me dijo, “padrino, ¿no me vas a dejar, verdad? Después de unos minutos que parecieron una eternidad, por fin nos pusimos en camino. Sabiendo que ya íbamos tarde, me imaginaba al sacerdote y a los ministros en la procesión de entrada. Litúrgicamente, la procesión representa la jornada que emprendemos los fieles para congregarnos a darle culto a nuestro Dios. Y aquí estábamos nosotros de camino, procesando hacia la parroquia, yo conduciendo, mi esposa a mi lado y mi ahijada y mi hijo en el asiento trasero charlando y jugando amenamente. “Ya deben de estar haciendo las lecturas,” pensaba. Estábamos nosotros justo entrando a la Iglesia mientras el diácono proclamaba el Evangelio, nos habíamos perdido gran parte de La Liturgia de la Palabra, la cual es una de las partes principales de la celebración en la cual escuchamos y meditamos la historia de nuestra salvación. Sin embargo, de cierto modo, al ver realizada la emoción de mi ahijada de ir a Misa, había tenido yo la dicha de celebrar mi propio domingo de Gaudete.

El Adviento nos prepara para la Navidad y para celebrar el Misterio de la Encarnación, la entrada de Dios en nuestra historia al asumir nuestra naturaleza humana. Este misterio de nuestra fe nos dice que Dios eligió ser uno de nosotros y lo que celebramos en la liturgia y los sacramentos es nuestra participación en su vida divina. En la experiencia de llevar a mi ahijada a la Iglesia, como padrinos no solamente cumplíamos nuestra responsabilidad de ayudar a educarla en la fe, sino que pude darme cuenta de que fue una experiencia de Adviento. En la persona de mi linda ahijada vestida toda de rosado, el Señor nos acompañaba en nuestro frenético caminar hacia su Casa. Las palabras del Papa Francisco resonaban en mi mente: la Santa Misa no es solamente para esas personas que obedecen las leyes. Debemos mantener las puertas de la Iglesia siempre abiertas para todos.

Como catequistas, debemos comunicar la necesidad de participar activamente en la liturgia dominical. Sin embargo, también debemos enfatizar el verdadero motivo por el que celebramos: que el Dios que se ha encarnado en nuestra historia en la persona de Jesús, nos acompaña en nuestro caminar.

De regreso en casa de nuestros compadres, la niña le dijo a su papá, “estoy muy contenta porque mi padrino me llevó a Misa.” ¡Gaudete!

photo copyFrancisco Castillo, DMin, catequista desde la edad de los doce años, trabaja como editor en jefe y especialista multicultural para RCL Benziger Publishing. También se desempeña como profesor adjunto de estudios religiosos en el Broward College en Pembroke Pines, Florida.

Trabajó durante 13 años como educador católico de la Arquidiócesis de Miami en enseñanza secundaria y sirviendo como jefe del Departamento de Teología y Director de Pastoral Colegial. Es miembro de la Academia de Teólogos Católicos Hispanos de los Estados Unidos (ACHTUS por sus siglas en inglés), miembro del Instituto Nacional Hispano de Liturgia y del Festival Internacional de Cine Juan Pablo II. Sus intereses profesionales incluyen la Doctrina Social de la Iglesia, teología litúrgica, la teología y liturgia estética, teología de la liberación, la teología hispana/latina de los Estados Unidos, los estudios religiosos, religión comparativa, la religión y el cine, y la identidad cultural.

Algunas de sus publicaciones se pueden encontrar en Momentum, Ministry and Liturgy, y Amen. También es escritor y poeta, su libro de poesía titulado, Mis Primeros Poemas, fue publicado en 2013 por el Círculo de Escritores y Poetas Iberoamericanos (CEPI). Vive en el sur de la Florida con su esposa e hijo.